Actualizado: 5 de noviembre de 2009, 13:43 EST

No todo es color de rosas

Kobe Bryant volvió a ser maravilloso, pero... ¿Qué sucede con la defensa?

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Bruno Altieri Por Bruno Altieri
ESPNdeportes.com
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Lakers v Rockets

(Getty Images)

Los Lakers se quedaron con el partido, pero los Rockets ganaron en intensidad en el Toyota Center

BUENOS AIRES -- Olvidemos por un momento los 41 puntos de Kobe Bryant. Tratemos de despegarnos de la 98° vez que el genio pasó las 40 unidades en su planilla, pese a no encontrarse en plenitud de condiciones. Quizás esté pidiendo demasiado a pocas horas de un triunfo agónico, emocionante, ante los Rockets en su cancha. Tiempo extra incluido, quite en la última posesión y abrazo grupal es una suma de condimentos propios de un cóctel de playoffs, no de comienzo de temporada.

La NBA tiene este tipo de momentos guardados en el bolsillo. Mágicos. Pero la emoción no puede ganarle nunca a la razón en el análisis. Nunca. La lógica se dio en el Toyota Center, pero no fue lógica pura. Fueron chispazos de talento, destellos en la oscuridad porque, siendo francos, los Lakers deberían haber resuelto el partido del miércoles mucho antes del tiempo suplementario.

¿La clave debía ser Kobe Bryant? No. Siempre es importante tener un jugador estrella que con dos o tres tiros en elevación despeje la tormenta pasajera. Ahora bien, depender de las manos del número 24 como única opción es una oferta tentadora. Y peligrosa.

En el caso del partido ante los Rockets, el negocio estaba en poner la pelota en la pintura. Phil Jackson insistió en ese tema, pero a L.A. le costaba bastante porque Luis Scola le ganaba, con inteligencia y fundamentos, el duelo de Andrew Bynum en la pintura.

La ofensiva triangular no es lo mismo sin Pau Gasol. El español en el poste bajo juega muy bien con los cortes de los perimetrales y soluciona con pases precisos o juego de espaldas uno contra uno. Bynum es talentoso, clave en este equipo, pero por momentos comete errores, se enoja y tiene ráfagas de joven caprichoso. Si se enfoca, los Lakers arrasarán, pero está claro que la guía de Gasol -jugando a su lado de ala-pivote- será fundamental para su crecimiento.

El miércoles, el equipo de L.A. encontró las soluciones en el cierre -último cuarto y tiempo extra- cuando los internos de los Rockets -mucho más pequeños en físico pero más grandes en actitud- se cansaron y no pudieron mantener el ritmo. Entonces sí, la pelota llegó abajo del aro y Bynum pudo marcar la diferencia.

Pero, ¿Es posible que pasen tres cuartos sin lograr el cometido? Inadmisible para el equipo favorito de todos a repetir el título. Sobre todo en actitud, porque la defensa de L.A. fue de floja para desastrosa.

Los Rockets llevaron el partido adelante producto de la actitud. Nada más. Tengamos en cuenta que el armador Aaron Brooks tuvo siete pérdidas de balón, que lanzaron, siendo un equipo mucho más pequeño en estatura, 7-24 en triples (29.2%) y que Trevor Ariza, quizás el arma ofensiva fundamental en el perímetro, lanzó 5-21 en tiros de campo.

El equipo de Rick Adelman buscó acelerar las ofensivas siempre. Correr, correr y correr, cuando recibía una anotación, cuando tomaban rebotes o penetrando a velocidad en ofensivas estacionadas. Y los Lakers, mordieron el anzuelo en la mayoría de oportunidades. La razón de esto es simple: uno de los puntos débiles de L.A. tiene que ver con la velocidad de su base. Derek Fisher es un gran armador, pero los años no pasan solos y le cuesta defender a bases rápidos, como el caso de Brooks, que se cansó de penetrar para ir al aro o asistir. Ni hablar cuando Adelman propuso el doble base entre Kile Lowry y Brooks: la rapidez lo hizo todo.

De todos modos, el dato más preocupante para los Lakers estuvo en la zona de internos. Veamos lo siguiente: Luis Scola mide 2.06m, Carl Landry 2.06 y Chuck Hayes 1.98m. Me olvidaba: David Andersen, el jugador más alto de Houston (2.12m), jugó sólo seis minutos por hacer tres faltas en muy poco tiempo.

Los Lakers, por su parte, tenían una diferencia fundamental de centímetros: Bynum (2.13m), Lamar Odom (2.08m), Josh Powell (2.06m) y D.J.Mbenga (2.13m).

¿Qué sucedió? Los Rockets ganaron la batalla de rebotes 54-48 y de puntos entre los internos 60-38. Pequeña diferencia. Y todo tiene que ver con la actitud, la intensidad y el cerco reboteador. Aquí también hablamos de defensa: es imperdonable la cantidad de cortes simples al aro que hicieron los internos y los perimetrales en ofensiva, tanto en pick and roll como sólo corriendo. Es cierto que la rotación de balón de Houston fue buena, pero tampoco el equipo angelino hizo demasiado para impedirlo.

En síntesis, los Lakers ganaron. Pero para ser lo que prometen, todavía les falta bastante camino. Es bueno ir de menor a mayor. La clave es ser duro en el sector de internos, evitar caer en la tentación de sobrecargar a Kobe Bryant y ajustar las tuercas en defensa.

Muchas soluciones llegarán con el regreso de Gasol. Pero, por ahora, no todo es color de rosas.

Para los exitistas, es bueno saberlo de antemano.


Bruno Altieri es redactor de ESPNdeportes.com. Consulta su archivo de columnas.